boudelaire
SPLEEN (FLOR LXXVII)
Soy como el soberano de una nación lluviosa,
rico, mas impotente; joven, pero ya viejo,
que de sus preceptores despreciando el halago,
se aburre con sus perros como con otras bestias.
Nada puede alegrarle, ni el halcón ni la caza,
ni su pueblo que frente a su balcón se muere.
La balada grotesca del bufón favorito
ya no distrae la frente de ese enfermo implacable.
En una tumba el lecho flordelisado cambiase,
las damas, para quienes todo príncipe es bello,,
encontrar ya no saben ese tocado impúdico
que atraiga una sonrisa del joven esqueleto.
el sabio que fabrica su oro no ha podido
extirpar de su cuerpo el podrido elemento,
y en los baños de sangre que de Roma nos vienen,
de cuyos viejos días se acuerda el poderoso,
calentar no ha podido su atontado cadáver,
donde hay, en vez de sangre, verde agua del Leteo.
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